Hay hitos profesionales que se comunican inmediatamente y otros que, quizá por prudencia, por discreción o simplemente porque el trabajo cotidiano obliga siempre a mirar hacia el siguiente proyecto, permanecen durante años en un segundo plano.
Este es uno de ellos.
Desde hace tiempo, JAIME PINTOS® y JPS® son marcas registradas, con protección en ámbitos directamente vinculados con la actividad que venimos desarrollando: la consultoría especializada en contratación, los servicios jurídicos y la educación y formación. Los títulos registrales comprenden, precisamente, servicios de consultoría sobre contratación y licitaciones, formación y educación, así como asesoramiento y asistencia jurídica, investigación jurídica, preparación de dictámenes y auditoría de cumplimiento, entre otros.
No se trata, por tanto, únicamente de proteger una determinada representación gráfica o un logotipo.
Y probablemente sea ahí donde reside la parte más significativa de este reconocimiento.
Más allá del logotipo: JAIME PINTOS como marca denominativa
En septiembre de 2021 fueron concedidas las marcas figurativas correspondientes a JAIME PINTOS y JPS. En el caso de JPS, el título identifica expresamente el distintivo como marca figurativa, registrada en las clases 35, 41 y 45, relativas, respectivamente, a servicios vinculados con la contratación y actividad empresarial, formación y servicios jurídicos.
Pero el paso especialmente relevante llegó después.
El 3 de mayo de 2022 se concedió el registro de JAIME PINTOS como marca denominativa, bajo el número 4.138.001. Esto significa que la protección registral no queda circunscrita a una concreta composición gráfica, tipografía, color o diseño: es la propia denominación JAIME PINTOS la que constituye el signo distintivo registrado.
La diferencia es importante.
Un logotipo puede evolucionar. Puede cambiar su diseño, adaptarse a nuevos soportes, modificar determinados elementos gráficos o convivir con diferentes aplicaciones corporativas. La marca denominativa, en cambio, protege el elemento verbal en sí mismo.
Y cuando ese elemento verbal coincide con un nombre propio, el reconocimiento adquiere, además, un especial significado.
Conviene precisar que el registro de un nombre propio como marca no exige, con carácter general, demostrar previamente su notoriedad. Pero otra cosa distinta es conseguir que un nombre personal haya adquirido en un determinado ámbito profesional la capacidad de funcionar por sí mismo como signo identificador de una actividad, una forma de trabajar y unos determinados servicios.
Eso no surge de la noche a la mañana.
Una marca que no nació en un despacho de diseño
JAIME PINTOS y JPS no nacieron como una operación de branding destinada a crear artificialmente una identidad profesional.
Ha sucedido, en buena medida, el proceso contrario. Prueba fehaciente de ello es que esta noticia se publique un lustro después de la concesión de la marca registrada… Primero ha estado el trabajo.
Años de ejercicio profesional, estudio, docencia, investigación, publicaciones, asesoramiento, formación y participación activa en la evolución de la contratación pública. Después, casi como consecuencia natural de ese recorrido, el nombre y las iniciales han terminado convirtiéndose también en elementos capaces de identificar una determinada actividad profesional.
Por eso considero que este reconocimiento tiene un valor que va más allá de lo estrictamente registral.
Detrás de una marca profesional debe existir algo que la sostenga.
En nuestro caso, hemos intentado que ese soporte sea siempre el rigor técnico, la independencia profesional, la calidad del trabajo, la ética y el compromiso con una contratación pública mejor. Y también una voluntad constante de compartir conocimiento.
Otro de los valores esenciales que definen JAIME PINTOS® y JPS® es su independencia. No como una declaración formal, sino como una forma de entender y ejercer la profesión.
Desde sus orígenes, la firma ha apostado por construir un proyecto propio, basado en la autonomía de criterio, la libertad técnica y la independencia intelectual y profesional, sin subordinación a intereses corporativos, institucionales, políticos o comerciales. Esta forma de entender el ejercicio profesional nos permite defender en cada momento aquello que consideramos jurídicamente más sólido, técnicamente más adecuado y éticamente más responsable, al margen de modas, corrientes o intereses coyunturales.
Y esa independencia ha sido también una elección. A lo largo de nuestra trayectoria hemos tenido la oportunidad de integrarnos en estructuras profesionales de primer nivel. Entre ellas, recibimos una propuesta para la incorporación de la firma a uno de los grandes despachos de la denominada «Big Eight» de la abogacía española, asumiendo Jaime Pintos la dirección de todo su Departamento de Derecho Administrativo. Era, sin duda, una oportunidad profesional de enorme relevancia.
Sin embargo, decidimos continuar nuestro propio camino.
Preferimos preservar aquello que constituye una de nuestras principales señas de identidad: la posibilidad de elegir nuestros proyectos y clientes, formar nuestros propios equipos, elegir las personas con las que trabajamos y colaboramos, expresar libremente nuestro criterio jurídico y prestar nuestros servicios sin condicionamientos ajenos a nuestra propia exigencia profesional y personal.
Por eso, para JAIME PINTOS® y JPS®, la independencia no significa trabajar solos ni permanecer al margen de grandes proyectos. Significa poder colaborar con administraciones públicas, empresas, universidades, instituciones y profesionales desde una posición propia, estableciendo alianzas cuando aportan valor, pero sin renunciar nunca a nuestra autonomía.
Esa libertad nos permite trabajar como creemos que debe hacerse: con objetividad, confianza, rigor y un compromiso exclusivo con la calidad humana y la del conocimiento y el servicio que prestamos a nuestros clientes. Porque crecer también consiste en poder elegir cómo hacerlo.
De hecho, durante muchos años una parte muy importante de ese trabajo se ha desarrollado pro bono, mediante artículos, análisis, publicaciones, jornadas, materiales docentes, participación en iniciativas de difusión y multitud de contenidos multimedia puestos gratuitamente a disposición de quienes trabajan diariamente en la contratación pública.
Porque profesionalizar no consiste únicamente en prestar un servicio. También significa contribuir a que el conocimiento avance y pueda ser utilizado por otros.
El carácter pionero como parte de esa trayectoria
A lo largo de estos años hemos tenido además la oportunidad de promover y participar en iniciativas que, en distintos momentos, tuvieron un marcado carácter pionero.
Desde publicaciones y estudios especializados hasta proyectos de formación y profesionalización, también en el plano internacional del Derecho de la contratación pública; desde el análisis temprano de determinadas instituciones de la contratación pública hasta la creación de espacios de encuentro entre universidad, Administración y práctica profesional.
También la Escuela de Profesionalización responde a esa misma filosofía: llevar el conocimiento especializado al terreno práctico, contribuir a mejorar las competencias profesionales y hacerlo desde una perspectiva rigurosa, aplicada y permanentemente actualizada.
De ahí que las marcas se proyecten hoy naturalmente sobre distintas manifestaciones de una misma identidad profesional: el despacho de abogados y consultores, la actividad de consultoría, la docencia, la investigación o la Escuela de Profesionalización.
No son actividades desconectadas. Son expresiones diferentes de un mismo proyecto profesional.
Un reconocimiento de 2022 que hasta ahora no habíamos contado
Quizá resulte llamativo que un importante reconocimiento concedido en 2022 no haya sido objeto de ninguna difusión hasta ahora.
Ha sido una decisión consciente, pero la celebración del 9.º aniversario de la firma nos ha parecido el momento adecuado para compartir este hito y reconocer públicamente lo que representa.
Durante estos años hemos preferido seguir trabajando y dejar que fueran los proyectos, los resultados, las publicaciones y las personas de bien e instituciones con las que hemos tenido la oportunidad de colaborar quienes hablaran por nosotros.
Pero también es bueno detenerse alguna vez y reconocer determinados hitos.
El título de registro recuerda, además, que la inscripción confiere a su titular el derecho exclusivo de utilización de la marca en el tráfico económico, con una duración inicial de diez años desde la presentación de la solicitud y posibilidad de renovación indefinida por períodos sucesivos de diez años.
Por eso, después de varios años de discreción sobre esta cuestión, creemos que ha llegado el momento de incorporarlo con naturalidad a nuestra identidad corporativa.
No como un ejercicio de vanidad.
Sí como el reconocimiento de algo construido durante muchos años.
Porque detrás de JAIME PINTOS® y JPS® hay, sobre todo, miles de horas de estudio y trabajo, muchos proyectos compartidos, una apuesta permanente por la profesionalización y una determinada manera de entender el ejercicio profesional: con rigor, responsabilidad, independencia, ética y vocación de servicio.
Que ese recorrido haya terminado obteniendo también su reconocimiento como marca registrada es, sin duda, un motivo de satisfacción.
Y, sobre todo, un estímulo para seguir estando a la altura de lo que esa marca representa.
¡Muchas gracias!
Dr. Jaime Pintos Santiago
16 de septiembre de 2026
Deja tu comentario